lunes, 7 de febrero de 2011

Resumen - Texto: «20ª Conferencia. La vida sexual de los seres humanos» En: “Conferencias de introducción al psicoanálisis”. Obras Completas. Amorrortu. Tomo XVII. S. Freud.

Se explica en este texto las miradas que se tiene de la sexualidad y empieza mostrando como la sexualidad en el ser humano se expresa de formas diferentes entre sexualidad normal y perversa, señalando el homosexual como la persona en la cual se ha cambiado el objeto sexual y el fetichista como la persona en la que se afecta la meta sexual, además se hace una relación de la sexualidad del niño con la perversión considerando así la sexualidad del niño como perversa, porque solo busca el placer como único propósito, también dada con frecuencia en  adultos y como generalidad de esta perversión es el hecho de que no se pretende reproducirse sino una ganancia de placer. Entre los perversos podemos encontrar: homosexual (dependiendo de la cultura), zoofilia, fetichista, pederasta o pedofilia, necrofilia, gerontofilia, sadismo, masoquismo, voyerismo y exhibicionismo.
En algunas sociedades ya alguna de estas perversiones no tiene valides alguna desde que ha sido aceptado como dentro lo normal, tal es el caso de la homosexualidad. Señala Freud que en los neuróticos (personas que enferman por la frustración de la sexualidad normal)  existe latente la homosexualidad y que estos son mucho más que los homosexuales que lo han admitido, y la paranoia es producida por el intento del ser humano de no ser homosexual.
En estas perversiones las partes del cuerpo consideradas con mayor excitabilidad pueden ser reemplazadas por cualquier parte el cuerpo
Todos estos “males” comienzan con la frustración de la sexualidad normal del niño cuando se le reprime constantemente y se llega incluso al castigo físico,  Freud resalta en el texto “la sexualidad perversa no es otra cosa que la sexualidad infantil aumentada y descompuesta en sus mociones singulares”, se creía que la sexualidad se adquiría entre los 12 y 14 años, algo totalmente falso. Las personas cercanas al niño lo que hacían era pretender que toda su atención  estuviera en los estudios y no en su sexualidad. El niño era considerado un ser humano inocente, angelical que nada tenía que ver con lo sexual que era considerado como algo impuro.
Se expresa el término libido como parte de este todo, definido por Freud, como la fuerza en la cual se exterioriza la pulsión sexual. Las primeras muestras de la sexualidad en los niños se da en la satisfacción que les produce el ingerir alimentos, el mamar del pecho de la madre les genera placer, luego encuentran placer en su propio cuerpo o en otros objetos, en la excreción, en la micción y en sus genitales. El niño en su búsqueda de placer choca con el pensamiento de la sociedad y es ahí cuando comienza una lucha interna y externa.
Freud sostiene una gran relación de la sexualidad del niño con la perversión ya que en esta no se pretende la reproducción y si la búsqueda del placer y nos muestra como la sociedad ha generado en el niño ese conflicto interior al creer que lo que hace esta mal. Nos muestra además la relación de esta sexualidad con la sintomatología de la neurosis, cuando el niño siente miedo porque le quiten su pene, el llamado complejo de castración, en el caso de la niña desarrollo una envidia hacia el niño por tener el pene, este deseo se puede dar luego como una neurosis sobrevenida debido al fracaso en su papel femenino.
El interés de los niños comienza por querer saber de dónde viene los bebes y así imaginan que salen del ombligo, del pecho de la madre, del excremento, entre otros, puede llegar a mal interpretar los actos sexuales de los padres, pero al crecer van entendiendo y descubriendo la función del padre, el hecho de que solo las  mujeres pueden tener niños y el papel que cumplen los genitales en ello.

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